Plurales irregulares

En muchas ocasiones, mis marinos lectores, la formación del plural en un sustantivo o en un adjetivo es de lo más particular y dudosa. Yo mismo, por muy parlate que sea, no estoy ni mucho menos exento de estas vacilaciones, sobre todo cuando la palabra en cuestión es rebuscada y pocas veces oida.

Ayer, en mi matutino paseo por las profundidades marinas, una duda gramatical más me asaltó. Mientras observaba a mis vecinos en el oceánico panorama, me percaté de que las especies abundaban y de que había más de un espécimen de cada raza. Espécimen… curiosa palabra cuyo plural no podía estar seguro.

Yo, que soy tan hablador, no pude aguantar la duda e investigué sobre el tema. Resulta que “espécimen” es uno de los muchos ejemplos de palabras con plurales irregulares. La mayoría de los nombres y adjetivos forman su plural añadiendo una /s/ en el caso de que la palabra acabe en vocal no acentuada (por ejemplo: cangrejo-s) o en –es si la palabra termina en consonante o vocal acentuada (por ejemplo: tiburón-es). No obstante, no todas las palabras responden a esta regla, mi querido vocabulario no es tan sencillo, y tiene unos seis grupos de vocablos que pueden suscitar titubeos en cuanto al número.

  1. Existen palabras que mantienen la misma forma para plural que para singular. Buenos ejemplos de ello son los días de la semana (el/los martes), la/las caries, el/los virus… etc.
  2. Por otra parte, las palabras terminadas en /ú/ o /í/ tónicas tienen dos plurales distintos: vulgarmente, los hablantes se limitan a añadirle una /s/, mientras que la manera más culta añade –es al final de la palabra. Así, encontramos los tabúes o los maniquíes. Dentro de esta excepción se encuentran a su vez otras excepciones como los menús, los pirulís o los champús.
  3. El tercer caso se encuentra en los apellidos. Al querer referirnos a una familia en concreto, en épocas pasadas se solía añadir la terminación del plural en el propio apellido (los Mendozas), mientras que más actualmente, el plural se limita al artículo que lo antecede (los Marisquirena).
  4. En los nombres compuestos, la terminación del plural se incorpora en el segundo componente. Así, la forma del primer componente es fija y la segunda es la alterada: padrenuestros, sobresaltos… Salvo en el caso de que el último componente sea un verbo, como es el caso de hazmerreír.
  5. Los cambios de acentuación también suscitan dudas como la que me asaltó a mí ayer. Y he aquí la solución a mi problema, acuáticos amigos: algunos nombres trasladan de sílaba el acento al pasar a plural; así pues, el plural de espécimen sería especímenes.
  6. Por último, los más difíciles de clasificar son los plurales especiales. Estos plurales se apartan de las reglas estudiadas hasta ahora y se podría decir que cada caso es especial. El plural de hipérbaton, sin ir más lejos, sería hiperbatos, y el de lord, lores.

Esta mariscada de información me sirvió en especial para comprender que la lengua española no es tan sencilla en muchas ocasiones; si bien estos problemas de formación del plural son con frecuencia causados por palabras adoptadas y adaptadas desde otros idiomas.

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febrero 16, 2009. curiosidades del lenguaje.

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