Reseña: “Estandar y Norma”

Hablar de forma espontánea y similar a la de toda la comunidad lingüística, no designa una lengua estándar, modelo a seguir. Con esto, Pascual Rodríguez y Prieto de los Mozos, intentan solucionar la concepción que es la concepción del estándar, que el resto de los hablantes intentamos seguir. Así la lengua es el instrumento de resolución de tareas para la correcta habla del lenguaje en relación al contexto cultural e histórico.

 

Así la lengua se caracteriza por no ser uniforme y estar rodeada de otras lenguas; otros factores que la condicionan son el igualitarismo de los grupos sociales, que hacen que la lengua tenga diferentes registros  según las tonalidades, las cuales están condicionadas siempre por nuestras propias ideas y pensamientos. Con esto, surge la variación de las ideas de forma que complementa a la propia lengua principal.

 

Así una lengua estándar es aquella que se impone en un país dado frente a otras variedades; sin embargo, no está del todo definida dado que, como todo, está influida por un prestigio, una tradición histórica. Debido a esto, para poder crear una variedad estándar, hay que tener buenos lingüistas que justifiquen  el diferente uso de  la lengua. Remarcan la existencia de la competencia lingüística dada la variedad entre varias personas, un modo correcto para nombrar las cosas (prestigioso, fino, etc.), para poder comunicar algo. A modo de ayuda, la sociolingüística, esta en estrecha valoración social, y depende de los lingüistas que justifican estas actuaciones (Actualmente con gran desinterés).

Otra característica, es que no es ni común ni particular, y depende en gran medida del grado de estandarización de la comunidad lingüística. Si se trata de un sector donde tienen una alta formación y conocimiento, decimos que es una pequeña parte de la sociedad de la comunidad lingüística y con carácter conservador, mientras que los que están fuera de ese nivel lingüístico (la gran mayoría que están próximos a dicho nivel) defenderán un habla más pobre y menos formalizado.

 

 Para crear un estándar, se siguen varios pasos; primero hay que seleccionar las variedades desde las que partimos, en la que condicionan nociones históricas, geográficas (estas se usan cuando se refieren a un único tipo de actuaciones) y  a su vez constituyen las variedades modélicas o de referencia. La variedad de referencia se rige por el principio de inercia, o lo que es lo mismo buscar un nombre al problema (que no le da solución). Hay que destacar la denominada inercia nominalista, que deriva en problemas como la originalidad (atribución de un significado totalmente distinto al de el resto de países) o el casticismo (intento de ajustar una palabra extranjera a nuestra propia lengua).  Hay otra concepción de la lengua estándar,  que parte de la idea errónea de que la lengua es el vehículo para nuestra sociabilización e integración social, destacando los conceptos de langue o parole.  

 

Para solucionar cualquier confusión, la Sociolingüística remarca que hay importantes diferencias cuantitativas y cualitativas que afectan a todos los niveles lingüísticos. Esto se produce de forma que la variedad de referencia es la apropiada para las interacciones formales, diferenciando como he mencionado anteriormente entre aquellos que están en el nivel estándar y los que no; Cooper afirma que la planificación lingüística favorece a la dignidad, autoestima e integración social del individuo, lo que muestra la falta de nitidez en la lengua estándar.

 

Respecto a la norma, hay que remarcar que la estructura normativa orienta las decisiones tomadas respecto a la lengua. Pascual Rodríguez y Prieto de los Mozos establecen como modelo estándar al castellano de Salamanca, frente a todo aquello que no llegue al modelo. Sin embargo, el nivel del castellano no es relativo a los dictados de la lógica sino a las modas o tendencias que existen, así como la creación de dicho estándar de la lengua no se funda con razones de prestigio, científicos, sino a la tendencia que ese momento. 

 Por todo esto, el primer paso es reconocer la realidad y no diferenciar entre muy estandarizado o poco, dado que hay que conocer primero lo que sucede en la realidad y porque una lengua es como es.

 Blanca García Chías. Grupo 41

Así mismo, la norma en cierto modo nos orienta a hacer o no hacer algo, para una buena comunicación entre toda la comunidad lingüísticas, y sobre todo para nuestra mayor necesidad, sobrevivir. Con ello, remarcan el desprecio dado el lenguaje según la clase social. Sin embargo, hablar según la lengua estándar depende de una minoría.  De esta forma, los cambios en el lenguaje suponen pequeños pasos para la evolución de la propia lengua siempre dependiendo y condicionada por razones históricas, políticas, etc. 

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febrero 9, 2009. reseñas de textos.

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